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HARAKIRI CHILENSIS

Somos buenos para copiar, pero a veces -muchas veces- ni nos acercamos al original. Por eso no es de extrañar que lo que se anunciaba como un harakiri político en la llamada centro izquierda, se esté desarrollando como un simple rasgar vestiduras…y no de las recién compradas. Muy lejos de la culminación de la ceremonia del seppuku, ese corte que se auto inflige en el abdomen quien ha decidido terminar con su vida para salvar el honor. Por lo tanto, tampoco hemos tenido oportunidad de observar, aterrados, ningún tsiufuku o aibara, como llaman los japoneses al harakiri de quienes seguían en esta práctica a sus amos.
Simplemente, los Partidos de la Nueva Mayoría han optado por palabras de buena crianza, esgrimiendo la humildad como bandera de lucha. Han aceptado, incluso, que la derrota en la última elección presidencial fue “una gran derrota”. Pero conociendo la usanza política, esta humildad suena más a justificación barata que a reconocimiento de males profundos.
En la actualidad siguen las discusiones internas. Pero se conoce poco de los debates ideológicos, si es que los hay. Más bien se lanzan aseveraciones generales o las páginas políticas se llenan con las tensiones internas o con las acusaciones contra aliados. El más requerido, en este sentido, es el Partido Comunista. Es el que la lleva. Democratacristianos que se fueron de la colectividad, y también algunos de los que se quedaron, reconocen que no tienen nada que ver con el ideario del PC. Es un reconocimiento tardío, por decir lo menos. Otros, poniéndose el parche antes de la herida, advierten que con el Frente Amplio no hay nada que hablar. Según ellos, la centro izquierda debe quedarse en el centro…Y si usted pregunta por el apellido, ahí vienen algunas explicaciones curiosas.
Otra cosa que se ve son las caras de los salvadores. En el Partido por la Democracia (PPD) ha aparecido con frecuencia el actual canciller, Heraldo Muñoz. Los rumores lo señalan como el próximo líder de la colectividad. Una situación que, de ser cierta, sería sorprendente. Muñoz no se ha caracterizado por ser un adalid político. Se le conoce como funcionario internacional. Pero quienes lo han convencido para que salve a su Partido, recurren a la buena calificación que constantemente le ha dado la ciudadanía como ministro de Relaciones Exteriores. Tal vez desconocen que desde que Chile retornó a la democracia, las encuestas siempre han distinguido con la mejor evaluación a los cancilleres. Y, en algunos casos, como en el de Muñoz, no por ser, precisamente, avezados políticos, en el buen sentido de este término.
La búsqueda del PPD se justifica ampliamente. En la última elección perdió 8 diputados, obteniendo 7,34% menos de votos que en 2013. Sin embargo, todo parece indicar que el problema no está sólo en la imagen de sus dirigentes. Es el contenido del mensaje el que aporta las mayores dificultades. Pero en ese terreno o no se ha querido entrar o no se sabe cómo hacerlo. Todo indica que ambas circunstancias están presentes. La primera, porque no se desea perder poder dentro del Partido y, en cuanto a la segunda, los cambios que están ocurriendo en torno a las instituciones y a la política, a nivel mundial, tiene a todos fuera de lugar.
No es necesario resaltar que en las colectividades de la Nueva Mayoría lo que abunda no es la alegría. Pero en las caras largas hay matices. Los radicales tenían poco que perder y parecen satisfechos con el porcentaje que alcanzaron. Les sirvió para estar presentes en la Cámara de Diputados con 8 de sus militantes. Sin embargo, siguen lejos de la hegemonía que les gustaría ejercer.
Hoy, las miradas parecen estar vueltas hacia el futuro. Y mientras en la derecha hay sonrisas de confianza, en los partidos de la coalición del gobierno actual las dudas son abrumadoras. Una de las más recurrentes es si la coalición se amplía hacia los nuevos representantes de la izquierda, el Frente Amplio. A decir verdad, éstos no han buscado tal alianza. Sienten que la frescura de la renovación los acompaña. A diferencia de lo que ocurre con las colectividades de la Nueva Mayoría, que antes fueron la Concertación de Partidos por la Democracia.
Y en medio de este ambiente, los Partidos que apoyaron a la administración Bachelet tratan de buscar alternativas. Una que se ha escuchado es que debe privilegiarse a las agrupaciones reformistas. Ello, porque son las únicas que en el mundo han logrado cambios reales. Para reafirmar tales aseveraciones, muestran la realidad de los países nórdicos. Y van más allá, como los hace el sociólogo Ernesto Ottone, quien afirma que ninguna revolución ha llegado a buen fin. Sólo los reformistas han triunfado. Ottone olvida que las instituciones en que se cobija la actual democracia surgieron, precisamente, de una revolución: la francesa El movimiento político y social que se inició en 1789 puso fin al feudalismo. Y la burguesía, a veces acompañada por el pueblo, tomó el control del poder, desde donde desplazó a la aristocracia.
Las críticas de Ottone apuntaban a reafirmar los postulados de uno de sus líderes, Ricardo Lagos. Un socialista que, con el paso del tiempo, fue morigerando su posición y se transformó en un reformista, muy identificado con los cambios que experimentaba la socialdemocracia europea. Y esa debería ser la postura que adoptara esta centro izquierda chilena. Lo que hoy aparece muy de actualidad. Sobre todo si se teme que la aparición del Frente Amplio signifique un reflote de la izquierda.
Pero, tal vez, todas estas son miradas ancladas en el pasado. Miradas incapaces de visualizar la nueva realidad. Una realidad que, por otra parte, no se puede ocultar con poco sinceras autocríticas.

3 Responses to “HARAKIRI CHILENSIS”

  1. Enrique Salas dijo:

    Ser de izquierda, no basta con decirlo, hay que serlo..
    Solo queda constatar que la izquierda solo ha sido un paréntisis de la gran disputa entre conservadores y liberales en todo el mundo, por ende en Chile, es como el fenómeno de la pecera.
    El industrialismo en sus comienzos permitió el surgimiento de una clase obrera que sí ha sido lo único de izquierda que ha habido, pero que ya no existe más al convertirse en algo tan difuso como , que es algo diametralmente opuesto a lo que es la clase obrera como Marx la definió.
    Al caer la UniónSovietica cae el andamiaje que podría haber sostenido a la izquierda delante de la cortina de hierro. Una de las causas, entre otras, que haya ganado el sector de Piñera las elecciones por amplio margen es por el nuevo fenómeno que es la , en donde más del 50% votó por Piñera, cuestión que era impensable cuando existió la clase obrera.
    Hoy es incongruente hablar en la oposición a Piñera de una disputa de la , cuando es una disputa entre sectores de centro, e izquierda liberal.
    En Chile es esa la disputa que se tendría que dar, insertando a Alberto Mayol en uno de esos sectores, para luego enfrentarse a la derecha conservadora que a su vez tiene que dilucidar su pugna con sectores liberales de centro, y derecha en su sector.
    Eso se puede apreciar dentro del ChileVamos, y seguramente la disputa entre Rafael Correa y Lenín Moreno en Ecuador tiene argumentos similares.
    Izquierda en Chile? Solo el PC tiene en su poder algún timbre que lo como de izquierda, aunque nos paresca raro por ser parte de una alianza programática con sectores que son atraídos cada vez más al agujero negro de la derecha.
    Históricamente siempre que los liberales han sido derrotados, se pasaron a la derecha conservadora, cuestión que vale decirlo, no sucedió con la derrota de Allende, ya que ahí la represión estaba planificada para ser ejemplarizadora, para no dejar mono con cabeza. Ahí sucumbieron los verdaderos izquierdistas, y los liberales que se les habían sumado en el pacto previo a las elecciones del 70.
    En contexto de la guerra fría se dió la contingencia histórica de la política chilena, aunque camuflada, cuestión que muchos actores hoy se niegan a aceptar o no entienden, incluso en el Frente Amplio, Mayol entre ellos, me atrevería a decir que para él es un auto engaño definirse como como de izquierda, que a ojos de muchos aun no se ha clasificado como tal. No basta con pensarlo, hay que serlo.
    Aunque en esta especie de limbo entre el cambio del mando, que coincide que el periodo de vacaciones, se acumula energía para iniciar un vertíginoso viaje cuesta abajo, o bien cuesta arriba, depende de como el Pdte encare los problemas, que por lo del gabinete no augura nada bueno.
    Ya se vislumbra una pugna al interior del ChileVamos, que como constatamos es la tradicional pugna conservadora-liberal que se incuba a su interior. Los realmente conservadores son una minoría, que por eso de los crímenes en dictadura se mantuvieron en el anonimato, y que más bién fueron los complices ”activos”, a diferencia de los complices pasivos de Piñera.
    Es por eso que la presentación del gabinete dio con un palmo de narices a los segundos. No estamos claros si el Pdte empresario está consciente de esta caja de pandora que abre con estas designaciones.
    Mas rápido que ligero aparece el fantasma del pinochetisno en la persona de José Antonio Kast, y ya la trifulca se va enredando.
    Por el otro lado, en lo que será la oposición, se estarían configurando atisbos de cercanías de sectores liberales de centro, e izquierda ( PS, PPD, PC, PR ) con el FA. Para que esto suceda tiene que haber una remoción de los personajes responsables de la transición, por no decir purga, cuestíon que no ha sucedido.
    El no suelta la manija exceptuando a la DC que definitívamente cocinará sus pactos con la derecha, tal como lo hiciera con los empresarios acerca de la fallida reforma tributaria. Es el motivo del porqué Andres Zaldivar se resiste a ir a un asilo de ancianos a pasar sus últimos años, es como un reflejo en él, está en su adn.
    Con motivo de la presentación de diversos proyectos desde la municipalidad de Recoleta por parte de su alcalde, se podría vislumbrar un acercamiento entre el PC y el FA, El único impedimento sería la debil estructuración del frente que ya se estaría convirtiendo en una cocineria Jackson-Boric en relación con el resto, en definitiva una bolsa de gatos. Es que los partidos a su interior no funcionan como tales, sino como rejuntados que funcionan a punta de mensajes entre terceras personas, eso lo sabe el PC, y no le da garantías de un trabajo serio. La cuerda se rompe por su punto más débil, y este no es el PC, a pesar de su ínfimo tamaño. El refrán dice en este caso .

  2. Enrique Salas dijo:

    Quise decir : en algo tan difuso como ….en relación a …

  3. Enrique Salas dijo:

    clase trabajadora en relción a clase obrera….

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