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LOS DUROS DE LA DEMOCRACIA

Pareciera que no aprenden. Pero no es una explicación plausible de buenas a primera. Algo debe haber detrás de esto que, pese al rechazo a las instituciones por su descrédito, a la baja estima de los dirigentes de todas las áreas -religiosa, política, económica-, los líderes no escuchan. O, al menos, parecen no escuchar, ya que continúan actuando como si nada ocurriera. Lo más que hacen es aceptar errores en autocríticas calcadas. Como si los delitos no fueran más que eso, errores, faltas menores, o las prescripciones borrarán el actuar doloso.
Ahora ya se desató la fiebre electoral. Los candidatos empiezan a abundar o, al menos, a hacer sentir su voz manifestando el deseo de presentarse para ser electos. Y uno se pregunta: ¿Con qué pretenden encantar a la gente? Porque son los mismos de siempre. Las propuestas no cambian demasiado o hay que ser muy ingenuo para creer que una persona que pasó por La Moneda y esquivó las grandes reformas que el país necesitaba, ahora esté dispuesto a llevarlas a cabo.
Por lo tanto, algo debe haber tras todo esto. Porque, además, existe el agravante que la masa de votante va a la baja. Si en la última elección presidencial votó el 40% del padrón electoral, no sería extraño que el porcentaje siguiera bajando. Y una demostración de ello la tendremos en la elección municipal del próximo 23 de octubre. Donde, seguramente, la tendencia seguirá demostrándose decreciente como ocurre desde hace algunos años.
¿Qué pasa entonces? Porque en democracia, se supone que los electores son los que marcan la pauta. Y la respuesta parece ser más bien simple. Los políticos profesionales juegan a la segura. Lo que significa ocuparse solo del voto duro. De ese 40% que va a las urnas. Se trata de militantes partidarios o personajes conservadores, en el sentido de ver el devenir político como un ejercicio obligatorio, más que como un derecho a incidir en el destino del país. Y como nadie cuestionará que los que voten sean cada vez menos y no verán la disminución como un elemento relevante, los políticos no tienen para qué preocuparse.
Hasta ahora, los candidatos más o menos seguros son los ex presidentes Piñera y Lagos. A los que hay que sumar a Enríquez Ominami (MEO), que ha anunciado su intención de volver a tratar de llegar a La Moneda. Los tres arrastran una pesada carga de descrédito que, evidentemente, no pesa para el voto duro. Piñera, como un empresario político -una de las cinco fortunas más importantes del país-, cuya administración se distinguió por un cúmulo de conflictos de intereses. Empezando por los de él mismo. Bastas recordar que poco antes del cierre de la campaña en cuya elección resultó vencedor, se vio obligado a ir a un juicio abreviado y pagar U$300 mil por haber utilizado información privilegiada en una negociación de acciones de la línea aérea LAN, una de sus áreas de inversión. Obviamente, el negocio le reportó mucho más que la suma que pagó para evitar un juicio que habría molestado en medio de la campaña presidencial. No está de más recordar que varios de sus colaboradores más cercanos, empresarios todos, fueron designados en cargos directamente relacionados con sus negocios. A los que, obviamente, volvieron después de dejar el ministerio o algún otro puesto cuya obligación era dictar normas en su área de interés o, directamente, fiscalizar el sector. Para nombrar solo uno de los múltiples casos, basta con recordar al ministro Luis Mayol, que de la presidencia de la Sociedad Nacional de Agricultura pasó al Ministerio de Agricultura.
Ricardo Lagos, eminente dirigente socialista y también militante del Partido por la Democracia PPD, ambos engendros regido hoy por una sensibilidad socialdemócrata, seguramente también será protegido por el voto duro. Y lo será porque conviene a intereses particulares o para votar en contra de Piñera. En este punto parece necesario señalar que la oposición o apoyo a uno u otro está determinada más por los intereses pecuniarios personales que por la adscripción a ideologías políticas que tienden a desaparecer.
Lagos explotará una imagen de estadista que, a nivel internacional, le es ampliamente reconocida. Sin embargo, en el plano local, su actividad como jefe de Estado estuvo signada por un estímulo muy marcado a la empresa privada y al empequeñecimiento de un Estado subsidiario que él, pese a su declarada adscripción al socialismo, no fue capaz -o no quiso- enmendar.
¿Cómo beneficiaría el voto duro a MEO? En un ámbito electoral tan pequeño Enríquez Ominami podría hacer daño más que resultar vencedor. Y eso le permitiría posicionarse para una nueva aventura en cuatro años más. Obviamente, previo a eso tendrá que explicar lo que él llama “errores”, pero que, en realidad, son delitos relativos al financiamiento fraudulento de su gestión política. Algo similar a los delitos cometidos por su padre adoptivo, Carlos Ominami, pero que cuando se le intentó juzgar habían prescrito. Y él utilizó esa circunstancia para excusarse. Como si la prescripción borrara el delito.
En resumen, la democracia chilena pronto dará otra muestra de agotamiento. Y serán muy pocos los interesados en subsanar sus deficiencias. A no ser que los electores tomen conciencia del mal y hagan sentir su descuerdo -tal como en las calles, donde siembran flores de un día-, en las urnas. Porque sería interesante ver que en la democracia chilena más del 60% de los electores emiten un voto de repudio al sistema. Mientras no lo hagan, los políticos seguirán aprovechando la granjería que les dan los pocos que llegan a votar.

7 Responses to “LOS DUROS DE LA DEMOCRACIA”

  1. El modelo político-económico y su clase político empresarial, son impermeables a todos los tiempos que asolan al mentado modelo neoliberal. Nosotros somos como las gotas de lluvia que sobre él caen. dice La Polar, y su gerente Cesar Barros M el más fanático neoliberal, posterior a haber sido partícipe directo en la asonada que dió paso al golpe militar.
    Quien dijo que la política no valía la pena? Al tipo le allegaron fuego por los cuatros costados a lo que era la obra de su vida. el templo del abuso La polar. Estuvo implicado en fraudes y estafas contra el consumidor, pero con su impermeable magico se mantiene en lo seco, más agitativo que nunca por el modelo de los chicago boys.
    Miles de gotas caeremos por la contextura de gente como Barros, los beneficiados con el modelo del abuso. Mas inspirado que nunca después de la visita de su maestro José Piraña. Le seguirá lloviendo sobre mojado, hasta que el impermeable sino se le pasa de agua, arderá de arriba a abajo.
    Lo dije y qué! Toma cachito e’ goma!…(Yerko Puchento…)…

  2. Lamentablemente MEO es una manzana podrida más en huerto de la corrupción, que no sirve ni para hacer chicha. A que sigue insistiendo? Que no joda más a la memoria de su padre biológico, que no sea cara dura! Basta!..

  3. Lo mismo es para Lagos, que no siga jodiendo. Piraña tiene el tercio de la derecha, no más. Es posible que con tan grande abstención saque un porcentaje proporcional al clasico tercio de la derecha dura. El que Piraña gane será como subir a un tobogán de la montaña rusa sin agarraderas. Salvense los que puedan!..

  4. El que ganara Piraña sería el resultado de la inercia-consenso imperante entre la clase política y el empresariado. Estamos en una situación similar a la aparición de A. Alesssandri en los años 20 del pasado siglo, previo al periodo de masacres, y asonadas militares que ledieron la tónica a ese periodo de la política chilena…

  5. A lo más un tercio del electorado iría a votar, ya que el resto ha decidido inmolarse en las más grandiosa abstinencia electoral jamás vista en democracia occidental alguna. Sabemos que el voto duro de la derecha, el ChileVamos es de un tercio, ni siquiera tenemos que hacer calculos para saber quien ganará.
    El resto es una especie de decorado en estas elecciones, que son las fase terminal del sistema de “democracia representativa”. Como ya no lo es tal, entonces entra todo el sistema en crisis, no solo el modelo.
    Bastaría con reemplazar al modelo por algo que haga de colchón a la desigualdad, y a la concentración de grandes fortunas en pocas manos.
    A chile le correspondería dar el primer paso, cambiar el modelo. Pero la derecha se parapeta y está dispuesta a inmolar a los militares en sus afanes, estos de buena gana reanudarían un pacto que por el momento no sabemos su situación. El pacto que toda la clase política selló con pinochet. Aun no sabemos si esta avivada del dictador coincidía con la intención de los neoliberales del imperio, eso está por verse.
    La élite chilena está como el pintor de casas que subía la larga escalera con la brocha en la mano, que por no soltar la brocha se precipitó escalera abajo con piernas y costillas rotas.O la brocha o la escalera? Esa es la cuestión para la oligarquía y su élite.
    Como sea la democracia representativa está en su fase terminal, porque los políticos no representan a los que los votan sino a los que los financian.
    Con esto de las reformas a la constitución, si estas se hacen en el actual sistema “representativo” empeoran la situación, o farsa mejor dicho.
    La alternativa que está en boca de cada vez más ciudadanos, es la de democracia participativa, de la cual los políticos no quieren saber, con justa razón porque ellos quedarían obsoletos.
    La AC sería una forma de democracia participativa, ha oido alguíen a un político decir ? Nadie! No se oye padre! Es obvio que la clase política está amarrada al pacto que hicieron co los militares, y que ambos a su vez están atados a los que ponen la musica ( la plata..), los empresarios. Para dar una idea de lo que estariamos hablando, el único régimen que practicó la democracia participativa fue la republica de los comuneros en Paris en el siglo XIX, lo que Marx definión como antesala al socialismo. Será posible? O estoy delirando!

  6. Hernán dijo:

    Gracias Wilson.

    El descontento general tiene un fondo en la ignorancia de nuestras elites. Menos del 10% es capaz de comprender funcionalmente y usar el vernáculo con propiedad ¡Qué decir del pueblo! El 84% es analfabeto funcional según un ex presidente de izquierda.

    El problema es precisamente la democracia. La democracia que se corrompe en demagogia y populismo, que niega la república. En democracia, la soberanía radica en el pueblo. En la calle. en la gritadera, en la patota, en la delincuencia de alto nivel cuando es capaz de amenazar la acción de las instituciones del estado. Por eso, la democracia lleva la corrupción en su médula.

    Los romanos inventaron la república, porque se dieron cuenta de que la democracia conducía a la nación sostenidamente al barranco. Nuestros próceres, han escogido histórica y tradicionalmente la democracia. E históricamente la han conducido al barranco. En cada ocasión, las Fuerzas Armadas han venido a intervenir, aunque no siempre con éxito. Los Derechos Humanos de los viejos y de los niños no son defendidos por el estado. Más bien al contrario, el estado se deshace de ellos, eliminándolos con el pretexto de protegerlos. Eso no tiene responsables según los políticos profesionales de turno ni merece marchas, ni familiares de los niños desaparecidos o asesinados, al menos por omisión.

    Gran parte de nuestros políticos profesionales, más bien hinchas de sus respectivas trincheras, orgullosamente se suelen autodenominar demócratas. Son en realidad demagogos o populistas, en su mayoría muy ignorantes (es cuestión de oírlos expresarse), que no conducen sino que son conducidos por la masa cuya opinión se expresa en oleadas cambiantes y la aprovechan para trasquilarla más aún.

    Los países serios prefieren la organización republicana. En ella la soberanía radica en la ley y no en la calle. En las instituciones independientes de los tres poderes del estado. Poderes verdaderamente independientes. Aquí en Chile, como en Latinoamérica, nada de eso es cierto. Nada de eso ocurre. El estado de derecho no es más que una frase sin contenido real. Cada jefe de servicio interpreta la ley a su gusto o simplemente la inventa. El tratamiento que el estado da al ciudadano común, cuando le presta servicios de salud o instrucción públicas es de un desprecio digno del racismo y la discriminación más aberrante. Sí. No somos ni una democracia ni una república como desearíamos. Parecemos más bien una turba de hinchas de los partidos políticos o de unas ideas fijadas por la propaganda de quienes no tienen otro interés que conseguir un lugar junto al generoso pezón del estado. Y esa turba de hinchas no carece de Barras Bravas.

    Por eso quieren “solidaridad”. Curiosa es esa solidaridad que se practica a la fuerza, manchando la palabra noble, cosa que es constante en la lengua bífida del politiquero. Pero así son los gobernantes nuestros. Mienten y engañan sostenida y profesionalmente, y cuando ya nadie les cree, echan al ruedo al ministro de energía que se ha ganado la feble opinión pública, gracias a que la energía en un país que no crece como lo hacía, ya no es tema al punto que la reducción drástica de la demanda, que hasta el inicio del gobiernos que nos gobierna amenazaba con paralizar el país por falta de inversiones en el área causada a su vez por la acertada acción de los pro marxistas criollos y sus adláteres, ha terminado con la escasez del producto.

    A ese ministro de energía, otro ingenuo, lo lanzaron a mentir a todo Chile, transformándolo en la máscara para ocultar la sed incontenible del “Leviatán” y así logrando el doble propósito de obtener más recursos trasladados de los particulares al estado y eliminando al mismo tiempo a un serio competidor en las próximas justas electorales.

    Nuestro pueblo es ignorante, sí, y mucho, pero no es tonto. Por el contrario, sabe cuando lo están engañando y como eso ocurre más a menudo de lo que “sería prudente” la desconfianza es general hacia las autoridades, que han demostrado hasta la saciedad su incompetencia si es que lo vemos desde la ingenuidad de la oposición, pero de una gran competencia si lo estudiamos desde el punto de vista de quienes han manifestado repetidamente su deseo de conducir al país por la senda iniciada por Salvador Allende Gossens, para lo cual, evidentemente, es necesario demoler todo lo realizado a partir del fin de su nefasto gobierno. En eso, es indiscutible que han logrado grandes progresos y si se esfuerzan lo suficiente, podrán hacer realidad sus sueños, gracias al apoyo incondicional de los que ciegamente, con toda la convicción de los ignorantes, por lo tanto sin capacidad de previsión alguna, se prestan a colaborar en la demolición.

    Todo crecimiento es enemigo de la igualdad. Tanto el crecimiento económico que es el más visible y criticable, como también el intelectual, el moral, el físico, etc. Todo progreso es desigualitario. Y quienes se autodenominan progresistas niegan su propia ideología, negándose a sí mismos, llamándose tales, pues nada hay más enemigo de la igualdad que el progreso. Toda diferencia entre los seres humanos que surja de la cultura y de sus genes es deleznable pues acentúa las desigualdades. Solo la parálisis, la pobreza, sumisión y la muerte nos igualan.

    Nuestros dirigentes no buscan el interés de la nación pues ese trabajo es para ingenuos. Lo inteligente es esquilmar el botín del estado, haciéndolo crecer – el único crecimiento bueno – mientras se pueda. EL pueblo es el pueblo. Huérfano como siempre y condenado por sus elites. Inerme, indefenso ante ellas.

    Un abrazo.

    • No puedo dejar de reaccionar acerca de la referencia hecha al gobierno de Salvador Allende Gossen. La situación que vivimos hoy es consecuencia de que tal gobierno no cayó por lo nefasto, lo derrumbaron entre la oligarquía, e intereses extranjeros. Eso está demostrado hasta el cansancio, afirmar lo contrario es falacia pura.
      Eso del ejemplo romano : A que viene? Ellos tenían las opciones : Dictadura o democracia. La primera despótica, y la segunda representativa, que es el original de lo que ahora hay en Chile, pero ya no en república propiamente tal sino en una corpocracia o mercocracia.
      Como se puede apreciar el meollo del asunto, es que la republica es solo de nombre, pero en la realidad no existe propiamente como tal, el llamarla así es una falacia formal, nada más.
      No hay nadie hoy que pueda rebatir la seriedad que hubo en el programa del gobierno de S. Allende, si lo comparamos con lo de hoy, en donde aparecen candidatos como callampas, pero sin programas. Que descaro!..
      Llamar la gobierno UP nefasto? Eso si que es atrevimiento!
      En todo caso la república tal como la concebíamos, no existe más, aunque no era ninguna maravilla, ya que fue hecha de puño y letra por Alessandri Palma, en alianza con los militares. Algo similar hizo Julio Cesar el siglo 100 ac. en despotismo. Sin embargo a raiz de la república socialista de los 100 dias quedaron en la constitución chilena resquicios que favorecían al pueblo, los que fueron usados posteriormente.
      Hoy no hay ninguna posiblidad de apartarse del legado de la dictadura, y cual es este, en lo fundamental? El modelo económico que acaba de raíz con la democracia representativa, ya que los políticos representan a quienes los financian, lo cual es un fraude.
      El siguente paso sería democracia participativa? Ha alguién oido de boca de los políticos referirse a tal alternativa? Nadie!
      Tal democracia no se ha dado nunca en Chile, tal vez hubo un intento durante el gobierno de la UP, en eso de los cordones industriales. Es eso lo que Marx llamó el umbral del socialismo, en lo de la comuna de Paris, o la España pre fascista.
      En Chile a finales de la dictadura se estuvo a comienzos de una rebelión popular, que fue neutralizada por EE.UU al sacar al dictador, lo cual también fue consecuencia de democracia participativa ejercida por el pueblo movilizado.
      Resumiendo para la izquierda la tarea principal es la refundación de la república. Algo que no es facil, pero no imposible. Hay que presentar una alternativa al modelo económico, pero eso no depende solo de Chile es un proceso mundial.
      Colapsando el modelo se derrumba todo el andamiaje neoliberal, poniendo a riesgo a todo el sistema capitalista burgues, algo que no está en la agenda de la izquierda, sino que sería una desbocada consecuencia. Esto con motivo de que durante 40 años se han desmatelado las sociedades en pos de hacer economía, mercados, y corporaciones.
      Entonces la pregunta es : está dispuesta la gente a luchar por la república?

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